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Carbonizador 6040: Una solución donde todos ganan

Dos innovadores de Carolina del Norte comparten sus opiniones sobre el gran potencial de la economía circular del biocarbón y cómo el carbonizador móvil de alto rendimiento 6040 encaja en este modelo.

— Paul Iarocci

El carbonizador ǿմý 6040 está diseñado para convertir los restos forestales y la biomasa de madera en carbono orgánico de alta calidad. El siguiente caso de uso detalla la capacidad del 6040 para el control de residuos y la retención de carbono, y al mismo tiempo crear un flujo de valor totalmente nuevo.

Perspectiva del sector público

Tras retirarse de una gratificante y exitosa carrera centrada en la tecnología, Barbara Bleiweis se mudó a Charlotte, Carolina del Norte. Presidir la asociación de propietarios (HOA) de su nuevo vecindario se convirtió en el trampolín para una segunda carrera en el servicio público. En 2018, fue elegida supervisora del Distrito de conservación de suelo y agua de Mecklenburg. En este cargo, Barbara se involucró en el mantenimiento de arroyos y la estabilización de riberas, elementos críticos para la mitigación de inundaciones. Abogó por los agricultores y facilitó el apoyo del condado para la preservación de las tierras de cultivo.

En 2025, asumió mayores responsabilidades y aumentó su influencia positiva sobre la conservación del suelo y el agua al convertirse en presidenta de la Comisión de conservación de suelo y agua de Carolina del Norte. La comisión, integrada por siete miembros, proporciona supervisión, normativas y políticas para los programas estatales de conservación de suelo y agua. Además, es responsable de determinar las asignaciones de costos compartidos de los 96 distritos de conservación del estado. A su vez, los distritos ayudan a los terratenientes a gestionar mejor los recursos hídricos y del suelo. “Las tierras privadas se convierten en un problema estatal cuando hay una tormenta o un incendio”, explica Barbara.
Con una energía inagotable y pasión por la conservación de los recursos, Barbara forma parte de otras tantas juntas, incluidas la Fundación de Carolina del Norte para la Conservación del Suelo y el Agua, la Fundación Nacional de Conservación, Helping Hands Outreach Foundation y la Junta de Asesoría Hídrica de Charlotte.

Barbara considera que el aumento constante de las superficies de suelo impermeables, junto con la pérdida de tierras agrícolas y forestales, son las principales amenazas para el suelo y el agua. Los tres problemas son ocasionados o exacerbados por la urbanización y el desarrollo. Sin embargo, Barbara ha encontrado otro hilo conductor. La calidad del agua, la mitigación de inundaciones, la gestión forestal y la preservación de las tierras agrícolas también se vinculan por el potencial de una solución común.

La solución es el biocarbón, y el huracán Helene actuó como catalizador. Siempre dispuesta a convertir un desafío en una oportunidad, Barbara respondió al impacto de la tormenta mediante una iniciativa para revitalizar la industria de productos madereros del oeste de Carolina del Norte, y lo logró a través de asociaciones público-privadas para desarrollar la producción de biocarbón, junto con un mercado de aplicaciones derivadas y una red de suministro.


El problema de la sedimentación es un asunto sumamente importante para los desarrolladores. El biocarbón actúa como una barrera mecánica para el limo en los arroyos y minimiza la entrada de contaminantes.


— Barbara  Bleiweis


Barbara visualizó una solución circular que convertiría la biomasa de madera residual en un producto capaz de resolver el tipo de problemas que ella afronta a diario. La economía del biocarbón ayudaría a los organismos gubernamentales con diversos problemas relacionados con el suelo y el agua, y a la vez ayudaría al oeste de Carolina del Norte a salir del problema de los residuos que agobia al estado desde que la tormenta azotó en septiembre de 2024. Está utilizando sus notables habilidades para solicitar subvenciones que impulsen esta nueva economía y demuestren la validez de sus ideas.

El exceso de residuos de madera es un problema que enfrentan los municipios en todo Estados Unidos. Incluso después de toda la producción de mantillo y compost, todavía hay más de 250 millones de toneladas de madera limpia y restos vegetales que terminan en los vertederos. Hasta ahora, se trataba de un problema sin una solución real. Barbara fue una de las primeras personas en la función pública en comprender y articular esta situación. Su objetivo es facilitar el financiamiento a cada distrito de conservación para la compra de un carbonizador, transformando así los residuos de madera municipales en un producto útil.

El caso de negocio

En 2023, Pactiv Evergreen, una fábrica de papel en Canton, Carolina del Norte, cerró sus puertas tras más de 100 años, dejando fuera a más de 1000 empleados. Históricamente, la planta consumía dos millones de toneladas de astillas al año. El cierre devastó la economía de la parte oeste del estado. Un año más tarde, el huracán Helene azotó las montañas Blue Ridge y sembró caos y devastación. Debido a que el cierre de la fábrica ya había eliminado la vía de salida para gran parte de la madera dura del estado, las tareas de limpieza tras la tormenta resultaron todo un desafío. Simplemente no había forma de manejar todos los residuos de madera que debían procesarse, reducirse y redistribuirse.

Blair Sheppard, residente de Carolina del Norte, es exdecano de la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke. Su cargo anterior fue el de Líder global de estrategia y liderazgo en PwC. Blair también reflexionaba sobre el paso de Helene y el cierre de la fábrica. En el contexto de estos eventos tan perturbadores, se preguntó cómo podía ayudar.

Según lo describe Blair, cuando la fábrica de papel cerró, no solo se perdieron 1000 empleos, sino que los aserraderos también quebraron. Al perder la salida para la madera de pulpa, los procesadores de madera dura no pudieron sobrevivir únicamente con la producción de troncos aserrados y pronto abandonaron la industria. Los propietarios de aserraderos, desabastecidos de troncos, cerraron sus plantas. Camioneros, forestales, compostadores, operadores de trituradoras y todas las empresas afines se vieron bajo una gran presión o desaparecieron por completo. Una gran franja de la economía de montaña local, que dependía de un único empleador principal, quedó aniquilada. Entonces, en 2024, luego de que toda la infraestructura y los servicios vinculados a la industria maderera y al transporte se desvanecieran, llegó la tormenta.


Estamos manteniendo la autonomía y generando riqueza a nivel local y al mismo tiempo creamos algo que realmente repara el daño causado en las montañas.


— Blair Sheppard


Blair predijo que si hubiera una forma de utilizar los residuos de la tormenta, la madera de pulpa, las copas y los troncos de madera dura no comercializables, podrían suceder grandes cosas en la economía local. Si la madera de desecho se convierte en una corriente de valor, reemplaza la salida que ofrecía la fábrica de papel. Los procesadores de madera dura y los camioneros regresan, sabiendo que los operadores de la cadena de valor pueden obtener un producto y entregarlo a un costo reducido en comparación con la madera verde. Esta corriente de valor subsidia el negocio de la madera, lo que permite que los aserraderos vuelvan a ponerse en marcha. Las empresas de compostaje pueden prosperar. “Si se suma todo eso, se terminan teniendo entre 100 y 140 empresas medianas en el estado que generan riqueza perdurable”. El motor de todo esto sería la producción de biocarbón. Este se convertiría en la nueva salida para las partes del árbol que no sirven para producir troncos de sierra.

“El problema con la fábrica de papel es que, con una sola decisión de cierre, muere todo el sistema”, explica Blair. “Con una red de empresas medianas, nadie puede derribar el sistema. Es mucho más resiliente y también se adapta mejor a las montañas. Funciona para este tipo de cultura; a la gente le gusta tener su propio negocio aquí. El problema es que esos pequeños emprendedores terminaron dependiendo de una sola firma muy grande”.

Antes de comprometerse con la producción de biocarbón, Blair investigó. Habló con los comisionados del condado, que estaban muy preocupados por la economía local. Conversó con forestales, madereros, paisajistas... con cualquier persona que generara materia prima. “No he encontrado a nadie que me diga que no le gusta la idea. Y nunca antes me había topado con una idea parecida”. Analizó las cifras factorizando el costo operativo por hora y la producción por hora, y cuantificó tres posibles vías de ingresos: los cánones de recepción, que serían la fuente principal, los ingresos derivados de la venta de biocarbón y la venta de créditos de carbono. Basándose en dicha investigación, Heritage Tree Recycling, empresa propiedad de Blair y su socio comercial, Sam Burnette, adquirió un carbonizador ǿմý 6040 a través del distribuidor Bullock Brothers en mayo de 2025. La compañía ganó una licitación con el Servicio Forestal de los Estados Unidos para procesar los residuos de la tormenta en tierras forestales federales. Para eso, ubicaron la máquina en un antiguo helipuerto cerca del monte Mitchell, el pico más alto de los EE. UU. al este del río Mississippi.

“Estamos manteniendo la autonomía y generando riqueza a nivel local y al mismo tiempo creamos algo que realmente repara el daño causado en las montañas. Además, esto complementa al turismo porque los bosques se ven mejor”. El objetivo de Blair es determinar la mejor manera de escalar su negocio y la industria local en su conjunto. “Lo que intento hacer es poner en marcha una empresa que demuestre la viabilidad de esta idea y luego ver cómo ampliarla lo más rápido posible. En mis dos empleos anteriores no estaba nunca en casa, pero este estado nos ha dado mucho, así que ahora intento devolverle algo”.

Usos derivados

Barbara se muestra optimista ante el gran potencial del biocarbón para mitigar o resolver muchos problemas dentro de su esfera de influencia. “El problema de la sedimentación es un asunto sumamente importante para los desarrolladores”, explica. “El biocarbón actúa como una barrera mecánica para el limo en los arroyos y minimiza la entrada de contaminantes”. También minimiza la sobrecarga de nutrientes en las vías fluviales al absorber el escurrimiento de nitratos y fosfatos que provocan la proliferación de algas tóxicas que agotan el oxígeno. Barbara está estudiando iniciativas para aplicar biocarbón sin carga en tierras de cultivo. El carbono se libera de manera muy lenta en el suelo. Los nutrientes son absorbidos por el biocarbón y se liberan gradualmente con el tiempo. El exceso de fósforo proveniente de la aplicación de fertilizantes, que normalmente se filtraría hacia los sistemas hídricos, queda retenido, y esto permite ahorrar dinero y reducir el uso general de fertilizantes químicos. Barbara es una apasionada de sus ideas y está comprometida con la participación de otros actores clave. “No me gusta educar; me gusta motivar”, afirma.

Para dar otro ejemplo, Barbara sigue de cerca las investigaciones sobre el biocarbón como mejorador del suelo para la conservación forestal. “El biocarbón podría suprimir el crecimiento de ciertas especies de árboles no deseadas y fomentar el desarrollo del roble, que es preferible”. Los robles, considerados una especie clave en Carolina del Norte, son longevos, sustentan ecosistemas diversos y contribuyen a la salud del suelo, la filtración del agua y la retención de carbono a gran escala, debido a su tamaño y esperanza de vida.

Blair piensa en varias industrias derivadas con el potencial de convertirse en otra fuente de ingresos para las comunidades de montaña. Con varios proyectos de desarrollo y construcción en marcha en el estado, los productores de hormigón y asfalto ocupan un lugar prioritario en su lista. “Carolina del Norte actualmente es uno de los estados de más rápido crecimiento en el país. Necesitan mucho asfalto y hormigón. El biocarbón mejora ambos: el asfalto, particularmente en climas cálidos y el hormigón en todas las condiciones, ya que aumenta su resistencia entre un 30 % y un 40 %. Y dado que el biocarbón no es más caro que la materia prima tradicional para esos dos productos, encaja naturalmente”.

Blair menciona rápidamente otros tantos usos. El biocarbón, como aditivo en el alimento para ganado, reduce considerablemente la liberación de metano y aporta beneficios a la sanidad animal. Otros usos en la construcción incluyen productos para techado y aislamiento. Parte del proceso de tratamiento del agua consiste en descomponer el amoníaco en nitrógeno. El biocarbón puede retener ese nitrógeno, y este biocarbón cargado después puede reutilizarse como fertilizante.

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El monte Mitchell es un lugar sumamente ventoso. Sam dirige las operaciones diarias y es consciente de que la velocidad y la dirección del viento son factores que pueden limitar la producción. El modelo financiero debe contemplar una menor disponibilidad de la máquina debido a estas condiciones adversas. Otro desafío evidente se relaciona con el contenido de tierra en la materia prima. A dos años de la tormenta, todavía quedan 14 millones de toneladas de residuos obstruyendo los bosques privados, estatales y nacionales de Carolina del Norte. Los árboles no solo fueron derribados por el viento; el material fue desplazado por deslaves y terminó sepultado en el lodo o enredado en arroyos y cauces de ríos. Esto no les preocupa demasiado a Blair y a Sam.


Carolina del Norte actualmente es uno de los estados de más rápido crecimiento en el país. Necesitan mucho asfalto y hormigón. El biocarbón mejora ambas cosas.


— Blair Sheppard


“Entre la mitad y dos tercios del material simplemente está cubierto de tierra. Es imposible quitarla toda. Como queda en lugares húmedos, la parte inferior de la madera es pésima para quemar. Así y todo, se quema, y seguimos generando biocarbón de grado C a un ritmo de 13 toneladas por hora”. La madera buena y limpia genera mayores tasas de producción; permite alcanzar las 20 toneladas por hora y produce biocarbón de grado A con un contenido de carbono del 86 %. “Ambos grados superan cualquier otra prueba con creces. Las proporciones son correctas, por lo que se trata de un carbono que va a durar mil años. En cuanto al producto de grado C, lo pensamos como un modelo de control de residuos”. El volumen del producto se sigue reduciendo en un 90 % y eso disminuye drásticamente los costos de transporte en comparación con el triturado. El carbono permanece retenido y el producto es útil para los agricultores locales.

“En el condado de Yancey, hay 22 granjas que ahora son solo limo y arena. Esos productores necesitan una mezcla de biocarbón y compost. Por eso, para la agricultura regenerativa, vamos a necesitar una trituradora por cada carbonizador”. Como parte de la economía resiliente del biocarbón que Blair intenta generar, planea asociarse con productores de compost que volverán a triturar y compostar la biomasa para crear un producto mixto de biocarbón y compost. El objetivo es reacondicionar los suelos destruidos por las inundaciones y la erosión. “Nuevamente, intentamos crear este modelo donde haya un grupo de empresas medianas trabajando en red”, explica.

Apto para el propósito

Blair aprendió que el modelo estándar de limpieza de tormentas de la FEMA, diseñado para regiones costeras llanas, no funciona en las montañas. Las zonas costeras tienen muchas extensiones de tierra plana y no demasiados árboles. Allí es relativamente fácil establecer vertederos centralizados de gran tamaño que puedan recibir volúmenes masivos de residuos y albergar varios sistemas de trituración. Por el contrario, las montañas tienen una gran cobertura forestal y poca tierra llana. Si la economía del biocarbón logra escalar rápidamente, Blair visualiza varios operadores con capacidad de carbonización y trituración. “La trituradora crearía el compost que se mezcla con el biocarbón. Así, tienes todo lo necesario para afrontar el próximo desastre”, afirma Blair. “Nunca más tendrás que traer a alguien de afuera. No se trata solo de resiliencia; se trata de generar independencia. Cuando se terminan los residuos, pasas a la madera de pulpa y, cuando llega la próxima tormenta, dejas la pulpa por un tiempo y vuelves a los residuos”.

Blair describe al carbonizador 6040 como una tecnología con el potencial de generar un punto de inflexión. “Habrá tecnologías críticas que, si logras llevarlas a escala, cambiarán todo el sistema. Este es un ejemplo perfecto. Si logramos que los carbonizadores alcancen una escala masiva, cambiaremos por completo la forma en que controlemos los residuos. Podríamos reemplazar el papel con el biocarbón, que es una industria mucho más sostenible y la consecuencia derivada es la retención de carbono. Todos ganan. Las industrias derivadas crecen en índices de entre el 10 % y el 19 % anual. No importa lo que digan los responsables de las políticas; si la economía funciona y el modelo de negocio es sólido, va a suceder”.